Con un par de bajas de última hora , 10 fueron los intrépidos Lemons que viajaron a la capital Francesa para disfrutar de 4 días de risas, turismo y mucho patinaje.
Recién llegados a París, los viajeros aparcaron las maletas y disfrutaron de un agradable picnic en el Bois de Vicennes, un precioso parque de la ciudad muy cercano al hotel. Una vez comidos y con las pilas cargadas, cogieron sus patines listos para rodar por la ciudad.

Un intenso chaparrón que duró hasta altas horas de la noche provocó que se anulase la tan ansiada ruta parisina en patines de los viernes y les obligó a cambiar sus planes. Un paseo bajo la lluvia por Notre Dame y una cena en un típico restaurante parisino quitaron de sobra el mal sabor de boca de no poder patinar dejando un exquisito gusto a queso y otras delicatesen francesas.
El sábado amaneció también lluvioso, pero no consiguió desanimar a nuestros patinadores. Tras una sesión de fotos bajo la lluvia y un bucólico paseo en barco por los Canales de S´t Martín, el sol comenzó a asomar justo cuando llegaban a puerto. Desembarcaron en el Parque de la Villete y disfrutaron en patines de sus zonas verdes y de la fotogénica Geode.

Aprovechando el buen tiempo no quisieron quitarse los patines y recorrieron sobre ruedas toda la ciudad a lo largo del Sena, hasta llegar al anochecer a una preciosa Torre Eiffel iluminada.
El domingo amaneció despejado , permitiéndoles disfrutar de la actividad estrella del viaje. Una ruta de 20 kms por el centro de París con el tráfico cortado y solo para patinadores . Acompañados de otros 500 patinadores de distintas procedencias pudieron disfrutar del lujo de ver la ciudad desde un punto de vista diferente. Muchos patinadores locales se acercaban a saludarles y leían su llamativa y original camiseta “Goling Lemons”, que fue un éxito absoluto. La enorme sonrisa con la que llegaban nuestros Lemons al punto final de la ruta dejaba claro lo mucho que la habían disfrutado.
Por la tarde tocaba un poco de relax, una actividad poco habitual en este grupo, y dedicaron la velada a pasear por el artístico barrio de Montmatre, visitando el Sacre Coeur y dándose el gusto de cenar en una agradable aunque apretada terraza rodeada de artistas que retrataban a los turistas que por allí pasaban.
El lunes tocaba despedirse de la ciudad dando un último paseo por las calles y museos de la ciudad. Nuestros Rolling Lemons viajeros vuelven a casa con la mochila llena de grandes recuerdos, y con muchas más ganas de nuevas experiencias.
