Historia

Rolling Lemons nació oficialmente en 2011. Pero la historia empezó mucho antes. La semilla se plantó en la pista exterior del parque de Renedo de Esgueva. Allí, un joven monitor comenzó a reunir vecinos para patinar. Sin grandes instalaciones. Sin estructura. Solo ilusión. Y poco a poco, el grupo creció.

Lo que empezó como una actividad casi familiar se extendió a Boecillo, Aldeamayor y Valladolid. Las pachangas se convirtieron en torneos internos. Los entrenamientos empezaron a profesionalizarse. Y de la necesidad por el nivel que alcanzaban los deportistas surgió el club.

Así nació Rolling Lemons. Un nombre elegido por una habilidad básica que se utilizaba a modo juego entre familias. Una identidad construida desde dentro. Y un “rollito” que desde el primer día se convirtió en símbolo de orgullo.

De la calle a La Limonera

Los primeros años fueron de búsqueda constante de instalaciones. Patinábamos donde se podía. En pistas públicas, en rotondas asfaltadas para jugar al hockey, en pequeños espacios de cemento para montar unos conos.

El frontón de Boecillo nos vio resistir a la lluvia, reculando cada vez más hacia el rincón seco. En la pista del Parque de Renedo, los sábados tocaba barrer hielo antes de empezar. Pero el club crecía. Y necesitábamos un hogar.

En 2013 conseguimos nuestra primera instalación a tiempo completo: un viejo frontón cubierto de un colegio. En apenas dos meses lo limpiamos, pintamos y transformamos con nuestras propias manos. Nació así la I Limonera. Un pequeño gran recinto que nos vio despegar.

En 2016 llegó un año difícil y tuvimos que abandonarla. Durante dos temporadas entrenamos donde nos abrían la puerta: centros educativos, instalaciones municipales, espacios cedidos. Siempre estaremos agradecidos a quienes nos ayudaron a no parar. Porque nunca paramos.

Y finalmente llegó nuestra II Limonera. Un espacio propio, acogedor y adaptado al crecimiento del club. Un lugar que no solo es instalación: es identidad.

Además, las pistas municipales y otras instalaciones privadas siguen siendo fundamentales para nuestras secciones. El hockey continúa expandiéndose en diferentes sedes y el patinaje de velocidad pasó de entrenar en las calles del polígono a hacerlo en la pista de La Victoria – Puente Jardín, gracias al impulso del Ayuntamiento de Valladolid.

Quien dice que pronto no pueda haber una III Limonera.

Crecer sin dejar de ser familia

Rolling Lemons empezó centrádose en adultos. Pero pronto llegaron los niños. Y después llegaron las competiciones.

La velocidad fue la primera sección estructurada. Después el hockey línea dio el salto a competir fuera de casa. Más tarde el freestyle consolidó un grupo que compitió al máximo nivel nacional. También han existido y evolucionado modalidades como skate cross, roller soccer y artístico, todas parte de nuestro recorrido. Los entrenadores comenzaron a formarse cada vez más. Aparecieron colaboradores. El club ganó estructura, método y ambición. Pero nunca perdió su esencia.

Hoy Rolling Lemons es una referencia deportiva a nivel autonómico, nacional e internacional. Nuestros equipos y deportistas compiten en Ligas Nacionales, Campeonatos de España, Competiciones Internacionales. Hemos conseguido títulos individuales y colectivos a todos los niveles. Hemos llevado el nombre de Valladolid y Castilla y León a lo más alto.

Y, sin embargo, seguimos siendo lo mismo que en aquella pista de Renedo: un grupo de personas que disfruta patinando. Rolling Lemons no es solo un club. Es una familia que ha crecido ruedas. Y esta historia continúa…

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