Noche del viernes y allí estábamos parte de los Celtíberos, sentados delante de una hamburguesa, contando anécdotas de toda la temporada. A las 23:00 horas levantamos campamento, tenemos que dormir bien para el día siguiente y los chicos tienen que descansar.
Y el sábado nervios previos y mensajes por whatsapp de ánimo durante toda la mañana. A las 14:30h todos en Los Cerros, dentro del vestuario nos miramos unos a otros. Compartimos vestuario con un equipo de niños, pero les hablamos como a adultos, del compromiso, de la lucha, de la garra, del salir a por todas.
Los chicos salen concentrados, el partido es contra el actual campeón de liga. Equipo al que conocemos muy bien, con el que hemos compartido increíbles momentos dentro y fuera de la pista. Sabemos quién son y cómo juegan, miro a Charly y le digo “hay que jugar como nunca Carlos” y la respuesta de mi compañero de batalla es: “vamos venga, con un par”.
Grito previo de Celtíberos y comienza el partido, con un toma y daca la presión Zen es grande y se nota la diferencia de nivel, pero Celtíberos aguanta y en una jugada por la banda, marcamos el 1 a 0. Los chicos se crecen, pero nos empatan pronto y respondemos con otro gol antes del descanso. El equipo aprieta desde el banquillo, gritando y apoyando; estamos dando la cara y es algo digno de celebrar.
Comienza la segunda parte y el cansancio hace mella en los chavales, aguantamos el resultado hasta el empate a 2, con el tercero y cuarto en contra, algo me dice que va a estar complicado, pero eso no importa, nos dejamos la voz alentando a los chicos, ellos siguen luchando y luchando de frente contra jugadores que les sacan dos cabezas. Al final perdemos 6 a 2, pero sentimos que esto no es una derrota, es un comienzo de algo grande. Nos abrazamos al final para comentar el partido y sacar los defectos del juego. Nos miramos unos a otros y digo una sola palabra, no me salía nada más. Esa palabra quedará en ese corro y nunca saldrá de allí. Y parece que el mensaje cala, los niños sacan una media sonrisa de satisfacción y los mayores asienten con la cabeza, no hay nada más que decir.
Segundo partido contra Zamora, la grada llena de nuestra gente. Nos motivamos en el vestuario, tenemos
que jugar como sabemos. El planteamiento no es bueno y Hockey Zamora nos rompe en dos tácticamente, no somos capaces de hacer frente al planteamiento y caemos estrepitosamente, han sabido cómo jugarnos y nos han hecho polvo. Pero el ánimo no debe decaer, los mayores tenemos que tirar del carro y levantar a los chicos. Nos queda el último partido del día y hay que levantarse. No olvidamos nuestro conjuro final, que nos ayuda a liberar todas las tensiones.
A las 21:00 horas jugamos contra Vigo Blue Ringed, sin duda un rival muy superior. En el ambiente hay un pacto no firmado de no agresión y se puede ver un partido abierto, con muchos goles. Donde los dos equipos jugamos relajados y nosotros sin complejos. Al final del partido, el tercer tiempo con los gallegos, donde pasamos un rato divertido y es que para eso jugamos.
Llega el domingo y el último partido. Una hora antes, todos en los Cerros, concentrados; “¡es el último partido, tenemos que ganar!”, “salimos enchufados”, “presión, presión, presión”, salimos al campo con ganas. Nos sorprende a los mayores la cara de nuestros pequeños, están a tope como poseídos, casi no hablan, solo miran hacia la pista, se ve que quieren y les damos los galones. Galones que aprovechan para echarse el equipo a la espalda y ganar con contundencia el último partido del torneo. Nada que decir, así se juega al hockey.
Entrega d
e premios y felicitaciones al Campeón, dentro de unos añitos nos veremos, porque Celtíberos es futuro. Este equipo es pasión y garra, es salir a jugar de tú a tú con quien sea. Es presionar e intentar juga la bola, es aprender y para eso hay que jugar…
Por que lo importante no es ganar y no vamos a caer en el tópico de “es participar” y sí, lo importante es participar pero con bemoles, con lucha, con valor y honor y eso se pudo ver el fin de semana, que este equipo formado por 6 chavales y 4 adultos, entre los cuales 3 de ellos aprendieron a patinar hace dos años, es eso, un equipo que como reza la pancarta: lucharon como perros y es orgullo de entrenador batallar a su lado.
Charly, Gabi, Miguel, Ander, Balsa, Tábata, Marco, Nestor, Héctor (que se unió para ayudar ante las bajas) y David (que no pudo estar en las finales pero le tuvimos presente en todo momento). Y todos aquellos que nos han acompañado en los entrenamientos y partidos: Juanjo, Juan Carlos, Quique, Natalia, Brown, todos los sub 13 y minis.
¡CELTÍBEROS A LA BATALLA!
Fdo.: Pablo López – jugador de Celtíberos.
