Concluye la competición de hockey linea regional para Celtíberos.
Tenemos que destacar antes de escribir cualquier crónica que Celtíberos es más que un equipo de hockey, donde el conjunto vale más que lo individual y donde el coraje y la garra está por encima de los lamentos de la derrota.
Hoy son más equipo. Independientemente del resultado que es buenísimo, un subcampeonato de liga, salen siendo un grupo de guerreros todavía más unido. Donde cualquiera se puede poner el traje de batalla y tira del carro para sacar el equipo adelante.
Unidos lo han conseguido y unidos seguirán dando guerra. Y eso que las cosas no empezaron bien, el primer partido contra Guardians fue un desastre, nuestro rival nos supo jugar muy bien. Además la falta de acierto pasó factura con más de 30 tiros a puerta y ningún gol. Los goles del rival vinieron en dos buenos contraataques donde nuestra defensa quedaba en cuadro y una combinación delante de portería del equipo asturiano. El equipo se quedó frío y aunque en la segunda parte salieron más intensos, el resultado no cambió.
No podemos dejar pasar la oportunidad de resaltar el arrojo de nuestra portera, quien acabó el partido con un dedo a la «virulé». Muy mal tiene que estar un celtíbero para abandonar a su equipo.
Destacamos al MVP del partido, nuestra Estela, que se marcó un partidazo y generó la mayor parte del peligro de nuestro equipo. Pequeña pero «matona», lucha y animo constante desde el banco.
En el vestuario, el míster confirmó al equipo lo que ya sabíamos, había sido un partido horroroso en todos los sentidos. Pero había que sobreponerse y seguir adelante, nos quedaba otro partido y todavía se podía lograr el objetivo.
Repuestos de la derrota llegó la comida y posterior sobremesa, el buen ambiente volvió al equipo. Esa relajación vino bien para el posterior cambio de actitud en pista. Risas y repaso de la anterior batalla, aderezadas con un café.
Ganas y muchas había del segundo partido y así se sentía en el vestuario, había prisas por cambiarse y salir a pista. Nerviosos viendo la entrega de la copa de la liga, merecida por cierto, al equipo leones, quien sufrió de lo lindo es su último partido contra Medina. Partido no, partidazo.
La copa estaba entregada y nuestros guerreros salieron a pista sin casi hablar, concentrados y con ganas de jugar con un equipo como Raposos, que tan bien nos cae. Este partido tampoco fue el que mejor jugaron, pero había algo diferente, sin duda la garra y la intensidad. No se jugo bien, pero se jugó con mucha fuerza. Celtíberos recibió el primero en contra cuando más apretaba y cayó como un jarro de agua fría. Pero no era el momento de venirse abajo. Había que seguir igual.
Al cabo de unos minutos llegó la recompensa en forma de empate y se celebró por todo lo alto, Miguel al rescate. En este momento cambió todo, ya se había roto la mala suerte de cara el gol y a todo el equipo le entró un hormigueo en el estómago… ahora si.
Se veía venir el segundo y llegó del stick del Cholo, quien se desquitaba de una vez de todos los intentos fallidos anteriores. Y casi seguido el tercero de Balsa, celebrado como si la final de «Champions» se tratara. Pero todavía había que sufrir. Raposos acortó distancias en un error defensivo en el que nuestro «Golie» poco pudo hacer. Si que hizo y mucho en los 11 de los 12 restantes que no superaron la linea de gol, enorme.
Se acercaba el final del encuentro y a falta de 2 minutos, Rolling Lemons tenía el corazón en un puño. Raposos se vino arriba y Celtíberos se defendía saliendo a la contra. Y de nuevo Miguel al rescate robaba una pastilla suelta en el centro del campo y se plantaba solo frente al portero, resolviendo de manera espectacular, para desatar la locura en el banquillo.
Era el momento de los Celtíberos y de la escasa marea amarilla que acompañaba al equipo y así lo celebramos.
Somos equipo, somos celtíberos, somos Rolling Lemons, ¡a tope!



