Los días 11 y 12 de julio, Rolling Lemons vivió una experiencia inolvidable participando en las míticas 24 Heures Roller du Mans, una de las pruebas de resistencia sobre patines más emblemáticas del mundo.
La expedición vallisoletana tomó la salida en la categoría Découverte, reservada para equipos que buscan disfrutar de la experiencia sin renunciar a la competición. Y vaya si lo hicieron. Tras una actuación sobresaliente, Rolling Lemons finalizó en una magnífica 4.ª posición, completando 103 vueltas al legendario circuito francés -puesto 11º de los casi 480 equipos del total-.
La edición de este año estuvo marcada por las extremas condiciones meteorológicas. Las altas temperaturas obligaron a la organización a activar el protocolo de seguridad y reducir la duración de la prueba, que finalmente pasó de las tradicionales 24 horas a 14 horas de competición. Aun así, el ambiente, la emoción y la esencia de Le Mans permanecieron intactos.
El equipo estuvo formado por Jorge, Hugo, Borja, Tino, Rubén, Raúl, Rodrigo, Cecilia, Lucía, Pablo, Nico y Marcos, una mezcla de patinadores infantiles, juveniles, júnior, sénior y máster que demostró que la edad solo es un número cuando lo que une es la pasión por patinar.
Durante catorce horas se sucedieron los relevos, el esfuerzo, la estrategia y el compañerismo. Cada corredor aportó su granito de arena, exprimió sus fuerzas y dio lo mejor de sí mismo para mantener al equipo en la lucha por los primeros puestos. Porque en una prueba de resistencia como Le Mans no existen las actuaciones individuales: el resultado es el reflejo del trabajo colectivo.
Mención especial merecen también Rosana y Bea, cuya labor fuera de la pista fue tan importante como la de los corredores sobre el asfalto. Organización, logística, avituallamiento, coordinación… Gracias a su dedicación, el equipo pudo centrarse únicamente en competir. Sin ellas, una aventura de estas características sería imposible.
Más allá de la clasificación, Rolling Lemons regresa de Francia con algo mucho más valioso: una experiencia compartida, kilómetros de recuerdos, nuevas amistades y la satisfacción de haber dado todo en esta legendaria carrera.
Porque hay competiciones que se recuerdan por las medallas… y otras que se recuerdan para toda la vida.
Le Mans nos ha conquistado. Y tenemos claro una cosa: volveremos.
